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Niños y adolescentes suicidas

Suicidios de niños y adolescentes

Los suicidios de niños son una realidad sobrecogedora pero no podemos dejar de obviarla porque existe y, precisamente, tomar consciencia es la forma de reducirlos hasta que esta lacra desaparezca. En este artículo ofrecemos datos claves para evitarlos.

Suicidios de niños y adolescentes: formas de evitarlos

Si bien tenemos datos globales del número de suicidios que se registran en cada país, el tabú que aún existe acerca de esta cuestión en los menores de edad es el causante de que las cifras que tengamos sean incompletas, y que sólo conozcamos los suicidios de adolescentes. 

Sí podemos afirmar que en Estados Unidos es la cuarta causa de mortalidad en menores de 14 años y la tercera en mayores de 15 años y menores de 18. En menores de 10 años, el suicidio es prácticamente inexistente.

Un elemento definitorio del suicidio infantil y adolescente es que es más fácil de evitar si los familiares están atentos con la situación por la que está viviendo el menor. Estos son los motivos más habituales y las formas de evitar que el problema vaya a mayores.

Trastornos mentales

Aunque la mayoría de los trastornos mentales se identifican durante la adolescencia o en la edad adulta, es perfectamente posible que un niño tenga problemas de adaptación o episodios depresivos. Si no se trata puede degenerar en casos peores. El punto crítico es la adolescencia, cuando se desarrollan las ideas de suicidio.

Por nuestra propia experiencia, podemos afirmar que si el entorno familiar ve problemas, en la inmensa mayoría de los casos se puede atajar.

Acoso

Las formas de acoso son varias y pueden generar un sentimiento de impotencia en el niño o adolescente que puede llevar al suicidiocomo única salida para huir del estrés que le genera. El acoso por un mayor de edad suele ser con un ánimo libidinoso y el acosador puede ser un desconocido o, más frecuentemente, una persona cercana. El acoso por los pares suele vivirse en la escuela o instituto y no ha sido reconocido como tal por la sociedad hasta hace poco.

Como principio general, hay que escuchar al menor y tener una actitud hacia este que le permita explicarnos lo que le sucede. En la inmensa mayoría de los casos, ha pasado por un proceso muy duro hasta confesar lo que le sucede y no suele haber ninguna inventiva.

Factores familiares

Una familia desestructurada es el principal inconveniente con el que se puede encontrar un niño o un adolescente para su crecimiento psicoemocional en una etapa en la que busca referentes. Si a ello le sumamos situaciones de abuso o la asunción de responsabilidades prematuras, la mezcla puede resultar insoportable.

En este caso, si los padres no cumplen con las funciones, es fundamental que en el entorno se dé la voz de alarma para evitar malos mayores; los abuelos, amigos o maestros pueden jugar un rol fundamental.

Detectar los indicadores de riesgo y avisar

Evitar los suicidios de niños es un compromiso de todos y si tenemos en cuenta estos factores de riesgo y damos el aviso cuando corresponde es posible reducirlos. Afortunadamente, hoy tenemos más información para hacer frente a las situaciones complicadas.